Es para eso que nos dieron alas, para aprender a volar; aprender a hacer las cosas bien. Y es que nos dieron las manos no solo para tocar, sino que para poder hacer las cosas, ya sea de buena o mala forma.
Y eras tu, parado frente al mundo queriendo cambiarlo con tus manos gastadas de trabajador. Eras tu parado frente a toda una multitud esperanzada de cambio, no los podías desilusionar , pero no eras lo suficientemente valiente para hacer justicia con esas manos que llevaban consigo largas historias de esfuerzo y valores. Te asustaba el mañana y no dormías por las noches pensando en que hacer en el futuro, no vivías el presente por que estabas arruinado y valorizabas mas aquellos borrosos recuerdos de una exitosa juventud.
Caminabas en soledad y tristeza queriendo cambiar aunque fuese una milésima las cosas, jamás estabas conforme, pero díganme; ¿Quién se puede conformar con la miseria?, siempre fuiste un ganador y jamás te conformabas con segundos lugares, no te gustaban las migajas. Vivías en una burbuja de un falso éxito jamás alcanzado, vivías de historias inventadas pero que valorabas con el corazón, querías demostrarle al mundo algo distinto a lo que verdaderamente eras: Un viejo arruinado, sin ningún centavo y olvidado en abandono y soledad. Preferías pensar que eras un héroe que podía cambiar lo que el quisiera con tan solo quererlo. Pero en el fondo, no eras nada.
-Estas viendo las montañas?, una tormenta se aproxima.










No hay comentarios:
Publicar un comentario